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VÍA CRUCIS

 

VÍA CRUCIS DE LA PARADOJA

- Mons. Dante Bernacki -

 Se comienza la oración como de costumbre:

+ Por la señal...

Acto de contrición.

 PRIMERA ESTACIÓN: Jesús es condenado a muerte.

La sentencia es pronunciada, y en realidad, ¿contra Jesús o contra Pilatos? Lo inicuo de la misma, pone en evidencia la inocencia del acusado y la culpabilidad del que lo acusa. Lavarse las manos con agua, equivale aquí a manchárselas con sangre inocente.

R: SEÑOR TEN PIEDAD

  • Por los juicios inútiles contra nuestros hermanos.
  • Por las acusaciones injustas.
  • Por desentendernos de los calumniados.

 SEGUNDA ESTACIÓN: Jesús carga con la Cruz.

El Señor lleva el peso de la Cruz sobre sus hombros, ¿es que acaso no lo debería llevar yo? El Cordero inmaculado es condenado, para que el pecador sea liberado. ¿No es incomprensible el amor de Dios? Sólo su infinito amor puede aportar una respuesta a esta pregunta.

R: POR TU CRUZ, PERDÓNANOS

  • De la multitud de nuestras culpas.
  • De las cruces injustas del mundo.
  • Del olvido de los hermanos marginados.

 TERCERA ESTACIÓN: Jesús cae por primera vez.

Jesús, tú eres el Hijo de Dios. Como Dios sostienes el Universo entero, como hombre, no te puedes sostener y caes. Desde tu infinita grandeza, asumes nuestra nada, nuestra miseria, haciéndote miserable tú mismo. Te pones a nuestra altura, para decirnos cuánto nos ama tu Padre.

R: AYÚDANOS SEÑOR.

  • En el momento de la tentación.
  • En el momento de la caída.
  • En el momento de la humillación.

 CUARTA ESTACIÓN: Jesús se encuentra con su Madre.

El Cordero Inmaculado carga la Cruz, y lo hace por nuestros pecados. María Inmaculada se acerca a Él, y el torbellino del amor la hunde en el abismo de la compasión. Su Hijo, el Rey, coronado de espinas. Ella, la Reina, lleva atravesado el corazón por el dolor.

R: COMPADÉCETE MADRE.

  • De nuestras miserias.
  • De nuestros sufrimientos.
  • De nuestras cobardías.

 QUINTA ESTACIÓN: El cirineo ayuda a Jesús a llevar la Cruz.

El que todo lo puede, por ser Dios, agotado, ya lo vence el peso del madero. Una pobre criatura, Simón de Cirene, auxilia a quien en realidad le sostiene. Ayuda a llevar la Cruz, a quien soporta el peso de las nuestras. ¡Qué incomprensible es la misericordia de Dios!

R: MUÉSTRANOS TU MISERICORDIA.

  • Cuando la aflicción nos quita la paz.
  • Cuando nos sentimos solos en la vida.
  • Cuando el sufrimiento nos inunda.

 SEXTA ESTACIÓN: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS.

Una sencilla mujer, compasiva, se acerca a Jesús y le limpia su rostro con un paño. Verónica, tú enjugas la faz de Cristo, cuando él por su sufrimiento va purificando tu corazón. Que comprendamos este sublime gesto de caridad y lo vivamos con nuestros hermanos.

R: JESÚS, PURIFÍCANOS.

  • De nuestras infidelidades al plan de Dios.
  • De nuestras omisiones ante los que nos necesitan.
  • De nuestras actitudes cobardes que nos impiden amar.

 SÉPTIMA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ.

Cae quien no debiera caer, para levantar a quienes eligieron la postración. Cae Jesús, el Santo por excelencia, para levantar al pecador. Cae por tierra, quien con su gracia nos quiere elevar al cielo de su amor. Señor, que alabemos siempre tu paciencia, para que seas la fortaleza que necesitamos en el peregrinar de nuestras vidas.

R: ANÍMANOS EN NUESTRO CAMINAR.

  • Jesús, para que la esperanza nunca falte.
  • Jesús, para que la luz de la fe no se apague.
  • Jesús, para que no se enfríen nuestros corazones.

 OCTAVA ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN.

Fuente infinita de compasión, eres Jesús. Necesitando ser consolado tú, eres quien consuela a las mujeres que lloran. Devuelves misericordia por misericordia. Que comprendamos Jesús que tu dolor y tu debilidad son nuestro remedio y fortaleza en las aflicciones de la vida.

R: POR TUS LÁGRIMAS, TEN COMPASIÓN DE LAS MADRES.

  • Cristo, Hijo de María, deshecho por nuestros pecados.
  • Cristo, Hijo de María, Cordero inocente que te inmolas.
  • Cristo, Hijo de María, oblación inmaculada al Padre celestial.

 NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ.

Tres veces glorioso, el único Dios Trinitario. Tres veces gloriosa, tu grandeza divina Jesús. Y por tres veces caes para mostrarnos que quieres abrazarnos con tu Amor tres veces compasivo, para levantarnos de nuestras iniquidades. Que no nos desanimemos en medio de los problemas de la vida.

R: JESÚS, TU DEBILIDAD, ES NUESTRA FORTALEZA.

  • Cuando se cierran los caminos de la vida.
  • Cuando no podemos avanzar en nuestras dificultades.
  • Cuando el cansancio nos agobia.

 DÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS.

Dejas que te arranquen las vestiduras, para vestirnos a nosotros. Tú mismo estás desnudo, para cubrir nuestras miserias. Cuando la vergüenza falta, rechazamos el traje de fiesta de la gracia para hundirnos nuevamente en la desnudez de nuestras culpas. Nos creemos libres cuando rechazamos la dignidad de hijos, para asumir la desnudez del esclavo por el pecado.

R: CUBRE NUESTRA DESNUDEZ.

  • Ante la falta de respeto a la dignidad de la mujer.
  • Ante la carencia de conciencia de la propia dignidad.
  • Ante los atropellos contra la inocencia.

 UNDÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES CRUCIFICADO.

Cruelmente fijan con clavos tus brazos, que sólo supieron de bendiciones. Traspasan violentamente tus pies, que sólo supieron de cansancios, llevando paz y misericordia a todos. Jesús tu humillación, es glorificación; tu ignominia, elevación. Hecho en todo obediente al Padre, hasta la muerte, para dar Vida. El rechazo de quienes te condenaron, hizo que elevado sobre la tierra atrajeras a todos hacia ti.

R: MUÉSTRANOS TU MISERICORDIA.

  • Por tu cuerpo traspasado por los clavos.
  • Por tu agonía en el Calvario.
  • Por tu amor incondicional al Padre.

 DUODÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ.

Señor, cuántas paradojas se ciernen sobre la Cruz:

  • el árbol de la muerte, con tu muerte se convierte en Árbol de Vida;
  • tu último suspiro, es para nosotros, el primer hálito de eternidad;
  • inclinas tu cabeza coronada de espinas, para que nosotros podamos levantar las nuestras coronadas por la gracia;
  • en medio de la violencia del primer viernes santo, con tu sacrificio, nos das la paz;
  • a tu Padre encomiendas tu espíritu, para darnos a nosotros el Espíritu Santo.

R: POR TU CRUZ, DANOS LA VIDA.

  • En el viernes santo de tu calvario.
  • Cuando entregas tu espíritu al Padre.
  • Por tu corazón traspasado por la lanza.

 DÉCIMA TERCERA ESTACIÓN: EL CUERPO DE JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ.

María de la piedad, no merecías pasar por esto, sin embargo tu mirada serena y dolorida nos llena de esperanza. ¡Tantas cosas hay en la vida que no comprendemos! Y sin embargo nos vuelves a decir “¡Hágase en mí según tu Palabra!”. Quien es la Vida, yace muerto en tu regazo. Quien nos devuelve la eternidad, se entrega a la muerte. El que es la luz eterna, quiso eclipsarse un momento, para guiar nuestros pasos por los caminos de la paz y el perdón.

R: MADRE DE LA ESPERANZA, ÓYENOS.

  • Cuando la vida nos devuelve amarguras.
  • Cuando el horizonte de nuestro camino se oscurece.
  • Cuando parece que todo nos sale mal.

 DÉCIMA CUARTA ESTACIÓN: EL CUERPO DE JESÚS ES PUESTO EN UN SEPULCRO.

  • Una cavidad en la piedra, pretende contener el cuerpo de quien es la Inmensidad.
  • El lugar de los muertos pretende encerrar a quien es la Vida. 
  • Jesús baja hasta lo más profundo para elevar al cielo a todos los justos del Antiguo Testamento.
  • Junto al dolor frente a un cuerpo muerto, queda velando la esperanza en la Resurrección. Jesús.

¡Cuántas cosas descubrimos en el camino de la Cruz!, deja que esperemos junto a tu tumba el florecer glorioso de tu Nueva Vida.

R: MARÍA, MADRE DE LA PIEDAD, ESCÚCHANOS.

  • Para que luchemos con esperanza por la Verdad.
  • Para que vivamos el Evangelio de la Vida.
  • Para que tengamos fortaleza en el camino del Bien.

 CRISTO RESUCITADO, LLENA DE ALEGRÍA Y ESPERANZA A QUIENES LO ACOMPAÑARON EN SU PASIÓN.

Jesús, tu Resurrección es manantial de vida para todos nosotros. Deja que nos abramos a la inmensidad de tu amor, para que resucitando en nosotros, nos llenes de tu gracia. Permite, Señor, que en cada Eucaristía, nos alimentemos de tu Cuerpo y de tu Sangre, que son prenda de la Nueva Vida, de la Nueva Creación.

 R: GLORIA A TI, CRISTO RESUCITADO.

  • Bendita sea la mañana gloriosa de tu resurrección.
  • Bendita sea María Santísima, en el gozo inmenso de tu gloria.
  • Bendita sea la Buena Nueva de tu vuelta gloriosa a la Vida.

 VÍA CRUCIS EUCARÍSTICO

- Mons. Dante Bernacki -

 +Por la señal…

Pedimos perdón a Dios por nuestros pecados: Yo confieso…

 PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A  MUERTE.

Jesús dijo a Pilato: “No tendrías sobre mí ninguna autoridad, si no la hubieras recibido de lo alto. Por eso, el que me ha entregado a ti ha cometido un pecado más grave” (Jn 19,11)

 Todos pretendieron entregarte, pero tú libremente te entregaste. Y así te nos das día a día hecho Eucaristía.

 R: Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.

  • Que sea bendito por su amor y obediencia hacia el Padre.
  • Que sea bendito por su predilección hacia los pecadores.
  • Que sea bendito por su pasión y su muerte en la Cruz.

 SEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS CARGA CON LA CRUZ.

Dice Jesús: “Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos” (Jn 15,12-13)

 Jesús: por amor llevas la Cruz, y también por amor te quedas en el Sagrario, para ayudarnos a llevar nuestras cruces de cada día.

R: Bendito sea el Nombre de Jesús.

  • Bendito sea su Nombre que nos promete la salvación.
  • Bendito sea su Nombre de Cordero de Dios.
  • Bendito sea su Nombre por el cual nuestras súplicas son atendidas.

 TERCERA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ.

Dice Jesús: “Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir, pero tengan valor: yo el vencido al mundo” (Jn 16,33)

Jesús, cuando caes vencido por el cansancio, te levantas nuevamente para vencer nuestro desánimo. Te quedas en la Eucaristía para ser paz y esperanza en nuestras caídas.

R: Bendito sea el Sagrado Corazón.

  • Bendito sea el Corazón que nos revela el amor de Dios.
  • Bendito sea el Corazón que tanto amó al Padre.
  • Bendito sea el Corazón que tanto amó a los hombres.

CUARTA ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE.

Simeón dijo a María: “Este niño será causa de caída y elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada atravesará tu corazón” (Lc 2,34-35)

María, Mujer eucarística, toda tu vida fue preparación para el momento de este encuentro. Siempre escuchaste y viviste la Palabra de Jesús, y hoy te unes a su Pasión. María, llévanos siempre al encuentro del Pan de Vida que se inmola por nosotros.

R: Bendito sea el Sagrado Corazón.

  • Bendito sea el Corazón de donde surgió la sangre de la nueva alianza.
  • Bendito sea el Corazón de donde nació la Iglesia, la nueva Eva.
  • Bendito sea el Corazón que nos ha dado a María por Madre.

QUINTA ESTACIÓN: EL CIRINEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ.

Dice Jesús: “El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté estará también mi servidor. El que quiera servirme será honrado por mi Padre” (Jn 12,26)

Señor, tu presencia en la Eucaristía es servicio. Tú eres como el cirineo y  nos dices desde el sagrario, “vengan a mí los que estén afligidos y  agobiados, que yo los aliviaré”

R: Bendito sea el Sagrado Corazón.

  • Bendito sea el Corazón que proclama las bienaventuranzas.
  • Bendito sea el Corazón suave y humilde que aligera nuestra carga.
  • Bendito sea el Corazón que ofrece el perdón a los pecadores

SEXTA ESTACIÓN: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS.

Dice Jesús: “El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él” (Jn 14,23)

La Verónica lleva en el paño impreso el rostro de Jesús, pero más radiante es el beso de Cristo en su corazón. El amor trinitario nos envuelve cada vez que él llega a nosotros en la Eucaristía. 

R: Bendito sea el Sagrado Corazón.

  • Bendito sea el Corazón que recibió tanta ingratitud a cambio de su amor.
  • Bendito sea el Corazón abierto por la lanza.
  • Bendito sea el Corazón de donde surgió el agua del Bautismo.

SÉPTIMA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ.

Dice Jesús: “Dentro de poco, ya no me verán y poco después me volverán a ver. Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar, el mundo en cambio se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo” (Jn 16,20)

Jesús, cuando en la fe contemplamos tu presencia eucarística, nuestra tristeza desaparece para transformarse en consuelo y fortaleza. Cristo, oculto y presente en el  sagrario auxílianos en nuestras debilidades.

R: Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar.

  • Bendito sea el sacramento de la Pascua entregado en la última cena.
  • Bendito sea el sacramento del cuerpo y de la sangre de Jesús entregado por nosotros.
  • Bendito sea el sacramento que rescata y santifica al mundo.

OCTAVA ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN.

Dice Jesús: “Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir y encontrará su alimento… Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da su vida por las ovejas” (Jn 10,9.11)

Las mujeres se compadecen de Jesús. Él, en su dolor, las consuela. ¡Cuántas veces lloramos ante tu sagrario!... y en la Eucaristía, vuelves a ser bálsamo en el sufrimiento.

R: Bendito sea el Espíritu Santo.

  • Bendito sea el Espíritu Santo, por quien el pan y el vino se convierten en el cuerpo y en la sangre de Jesús.
  • Bendito sea el Espíritu Santo, por quien formamos un solo cuerpo comiendo un solo pan.
  • Bendito sea el Espíritu Santo, por quien son perdonados nuestros pecados.

NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ.

Dice Jesús: “Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado. Pero mi realeza no es de aquí” (Jn 18,36)

Jesús, debemos reconocer que tus caídas son nuestra esperanza. Cada vez que recibimos la Eucaristía estando en pecado, negamos tu realeza, echando por tierra tu sagrada presencia. Para que esto no suceda, haz que seamos siempre fieles a la gracia que nos concedes.

R: Dios sea bendito.

  • Sea bendito por habernos dado a su Hijo único.
  • Sea bendito por habernos perdonado en mérito a la inmolación del Cordero.
  • Sea bendito por habernos llamado a participar de su vida.

DÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS.

Dice Jesús: “Yo soy el Pan Vivo bajado del cielo. El que come de este Pan vivirá eternamente, y el Pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo” (Jn 6,51)

Jesús, vas a inmolarte, desnudo en la Cruz, para vestirnos a nosotros con la vestidura de tu misericordia. En la Eucaristía, con tu presencia, cubres nuestra miseria, nuestra desnudez.

R: Bendita sea la preciosísima Sangre.

  • Bendita sea la sangre de Jesús, nacido de la Virgen María.
  • Bendita sea la sangre que corrió en la circuncisión.
  • Bendita sea la sangre que corrió en Getsemaní.

UNDÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES CRUCIFICADO.

Dice Jesús: “De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna” (Jn 3,14-15)

Cada vez que la forma eucarística es levantada sobre el Altar, Jesús nos llama a recibir de su Corazón crucificado el manantial de la Vida eterna.

R: Bendita sea la preciosísima Sangre.

  • Bendita sea la sangre que corrió en la flagelación.
  • Bendita sea la sangre que corrió de la cabeza coronada de espinas.
  • Bendita sea la sangre que corrió de las manos y los pies traspasados.

DUODÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ.

Dice Jesús: “No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes” (Jn 14,2-3)

Jesús, muerto en la Cruz, das la Vida. Cuando resucitas, nos aseguras nuestro retorno al Padre de las misericordias. La Eucaristía es memorial de tu muerte y resurrección y camino seguro para llegar al Padre.

R: Bendita sea la preciosísima Sangre.

  • Bendita sea la sangre que corrió del costado abierto.
  • Bendita sea la sangre que nos lavó de nuestros pecados.
  • Bendita sea la sangre preciosa del Cordero sin mancha que nos liberó.

DÉCIMA TERCERA ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ.

“Junto a la cruz de Jesús, estaba su Madre… al verla y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús dijo: ‘Mujer, aquí tienes a tu hijo’. Luego dijo al discípulo: ‘aquí tienes a tu Madre’. Y desde aquel momento el discípulo la recibió en su casa” (Jn 19,25-27)

Nadie puede recibir a María sin recibir a Jesús. Si queremos ser eucarísticos, debemos comenzar por recibir a María en nuestros corazones, para que Ella nos impulse a vivir en comunión con Él. Del regazo de María en el Calvario, recibimos el Cuerpo inmolado de su Hijo.

R: Bendita sea la preciosísima Sangre.

  • Bendita sea la sangre de la Cruz que nos ha reconciliado con Dios.
  • Bendita sea la sangre de la Cruz que nos ha establecido en la paz.
  • Bendita sea la sangre de Jesús que nos purifica de todo pecado.

DÉCIMA CUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES SEPULTADO.

Dice Jesús: “Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12,24)

Señor, tu cuerpo sepultado, es la semilla que muere para abrirse a la Vida. En cada Eucaristía, llegas a nosotros, siempre muriendo y resucitando, para hacernos participar de tu amor pascual.

R: Bendita sea la preciosísima Sangre.

  • Bendita se la sangre del cáliz derramada para el perdón de los pecados.
  • Bendito sea el cáliz de bendición que nos hace comulgar con la sangre de Cristo.
  • Bendita sea la sangre de la nueva y eterna alianza.

JESÚS RESUCITADO: Él está realmente presente en el Sacramento del Altar, con toda la fuerza de la Vida Nueva. La historia de Jesús redime nuestra historia. Su muerte nos dio la Vida. Su Resurrección nos abre las puertas de la Eternidad. Cada vez que comulgamos, comulgamos con Cristo resucitado.

R: ¡Alabado sea el Señor resucitado!

  • Que sea bendito en su resurrección y su ascensión al cielo.
  • Que sea bendito por su eterna intercesión ante el Padre.
  • Que sea bendito en la espera de su regreso.

 Que el Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la Vida Eterna. Amén.

VIA CRUCIS PARA NIÑOS

- Padre Daniel Climente -

-          Buscar quien lleva la cruz y las velas (se pueden ir cambiando).

-          Buscar buenos lectores y animadores (hacer las tarjetitas previamente y repartirlas con el número de estación visible).

-          Alternar con algún canto teniendo en cuenta que no haya mucha distracción por hojitas de cantos o que el estilo de los cantos no distraiga de la oración.

-          ES MUY IMPORTANTE LLEVAR UN RITMO SERENO, SIN APUROS. ASÍ PENETRA LA PALABRA DE DIOS EN EL CORAZÓN.

-          Por eso el GUÍA o CATEQUISTA marcará el ritmo al lector, al relator y al pueblo (hasta que no los mire no dirán su parte).

REFERENCIAS PARA EL TEXTO:

G: Guía (puede ser un catequista o un papá).

L: Lector (puede ser un chico que lea la Palabra de Dios).

R: Relator (puede ser un chico o una chica que lea bien).

P: Pueblo (es un chico que en nombre de todos le habla a Dios).

GUIÓN

G: Vamos a hacer el VIA CRUCIS, que quiere decir el camino que hizo Jesús con la cruz.

Después de cada invocación decimos PORQUE POR TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO. Ensayamos una vez:

G: TE ADORAMOS CRISTO Y TE BENDECIMOS...

TODOS: PORQUE POR TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO.

G: EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMEN.

Nos disponemos pidiendo perdón de nuestros pecados:

Señor ten piedad ... Cristo ten Piedad ... Señor ten piedad ...

G: 1º Estación: Jesús es condenado a muerte.

TE ADORAMOS CRISTO Y TE BENDECIMOS... PORQUE POR TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO.

L : "Pilato, para contentar a la multitud, les puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo torturado, lo entregó para que fuera crucificado".

R : Pensemos un momento en la injusticia que soportó Jesús.

(Silencio...).

P : Jesús, te pedimos perdón porque nos lavamos las manos como Pilato cuando vemos una injusticia. Ayúdanos a perdonar como tú perdonaste.

G : 2º Estación: Jesús carga con la cruz.

TE ADORAMOS CRISTO Y TE BENDECIMOS... PORQUE POR TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO.

L: "Llevando la cruz, Jesús se dirigió al lugar llamado Gólgota que quiere decir calavera".

R : Pensemos en Jesús que nos ama y lleva la cruz de nuestros pecados.

(Silencio...).

P : Jesús, nosotros tenemos miedo y no llevamos la cruz. Ayúdanos a ser valientes y fuertes como tú.

G: 3º Estación: Jesús cae por primera vez.

TE ADORAMOS CRISTO Y TE BENDECIMOS... PORQUE POR TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO.

L : "Él soportó nuestros sufrimientos y dolores".

R: A Jesús le pesa mucho la cruz. Son nuestros egoísmos y pecados lo que la hacen tan pesada.

(Silencio...).

P: Jesús, gracias por tanto amor y por enseñarnos a levantarnos de nuestras caídas.

G: 4º Estación: Jesús encuentra a su Madre.

TE ADORAMOS CRISTO Y TE BENDECIMOS... PORQUE POR TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO.

L: "Estén alegres de compartir los sufrimientos de Cristo, así cuando se manifieste su gloria desbordarán de gozo."

R: Qué alivio para Jesús tener cerca a su mamá en este momento... Y que tristeza la de María al ver así a su Hijo.

(Silencio...).

P: Rezamos todos DIOS TE SALVE MARIA, LLENA ERES DE GRACIA....  

G: 5º Estación: Jesús es ayudado por el Cirineo.

TE ADORAMOS CRISTO Y TE BENDECIMOS... PORQUE POR TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO.

L: "Encontraron a un hombre de Cirene que venía de trabajar en el campo y le obligaron a ayudar a Jesús a llevar la cruz".

R: Jesús no da más. Por eso le buscan una ayuda por un rato para que recupere el aliento.

(Silencio...).

P: Jesús...Te queremos ayudar a llevar la cruz igual que el Cirineo... La cruz de los que están solos, de los chicos que no tienen cariño, de los enfermos.

G: 6º Estación: La Verónica enjuaga el rostro de Jesús.

TE ADORAMOS CRISTO Y TE BENDECIMOS... PORQUE POR TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO.

L: "Yo busco tu rostro, Señor, no me lo escondas".

R: Una mujer quiso refrescarte con cariño y por eso se acercó a ti sin tener miedo a los soldados. Y en el paño que usó quedó estampado tu rostro.

(Silencio...).

P: Jesús, queremos refrescarte en los hermanos que hoy sufren por el desprecio y la injusticia 

G: 7º Estación: Jesús cae por segunda vez.

TE ADORAMOS CRISTO Y TE BENDECIMOS... PORQUE POR TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO.

L: "Todos andábamos perdidos como ovejas sin pastor, y el Señor cargó sobre Él todos nuestros pecados".

R: Jesús ya no da más y se cae de nuevo. Los soldados lo tratan mal y nadie lo ayuda.

(Silencio...).

P: Jesús, nosotros no entendemos tanto mal que hay en este mundo. ¿Por qué? Igual que tú queremos estar al lado del que sufre. Y si nos cansamos de hacer el bien queremos aprender de ti a levantarnos y seguir luchando. 

G: 8º Estación: Jesús consuela a las mujeres que lloran por Él.

TE ADORAMOS CRISTO Y TE BENDECIMOS... PORQUE POR TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO.

L: "Lo seguía mucha gente y mujeres que lloraban por Él. Jesús les dijo: No lloren por mí; lloren mejor por ustedes y por sus hijos".

R: Con las últimas fuerzas Jesús ayuda a las mujeres a ver la realidad.

(Silencio...).

P: Jesús, queremos seguir tus pasos y consolar a los que sufren. Aunque por eso tengamos que sufrir.

G: 9º Estación: Jesús cae por tercera vez.

TE ADORAMOS CRISTO Y TE BENDECIMOS... PORQUE POR TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO.

L: "Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados y yo los aliviaré. Carguen ustedes con su cruz y aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón".

R: Jesús no da más. Y tienen que ayudarlo... todavía falta lo peor...

(Silencio...).

P: Vos que sufriste tanto por amor, ayúdame a cambiar el corazón egoísta y malo que tengo.

G: 10º Estación: Desnudan a Jesús.

TE ADORAMOS CRISTO Y TE BENDECIMOS... PORQUE POR TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO.

L: "Al llegar al lugar donde lo iban a crucificar, los soldados se repartieron su ropa y la sortearon".

R: Jesús está desnudo... No tiene nada más que su vida y la ofrece con amor a Dios Padre  para salvarlos de la muerte y del pecado.

(Silencio...).

P: Jesús perdóname cuando te desnudo al hablar mal de otros, al criticar, al pensar mal de mis hermanos... Dame Jesús una mirada limpia.

G: 11º Estación : Jesús es crucificado.

TE ADORAMOS CRISTO Y TE BENDECIMOS... PORQUE POR TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO.

L: "Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota lo crucificaron a Él y a dos malhechores, uno a su derecha y otro a su izquierda".

R: Los clavos atraviesan tus pies y tus manos... La corona de espinas y la soledad...

(Silencio...).

P: Jesús, nosotros nos quejamos por tantas cosas sin importancia: no me gusta esta sopa, no quiero ir a la escuela... no quiero levantarme temprano... Tú que nos amaste tanto, haz que aprendamos a valorar las cosas que tenemos y a dar la vida por las que valen la pena.

G: 12º Estación: Jesús muere en la cruz.

TE ADORAMOS CRISTO Y TE BENDECIMOS... PORQUE POR TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO.

L: "A eso de las tres de la tarde, Jesús gritó muy fuerte: Padre, en tus manos pongo mi vida. Y al decir esto murió".

R: Hagamos un momento de silencio frente a Cristo que ha muerto por cada uno de nosotros... Los que quieren se pueden arrodillar.

(Silencio...).

P: ¿Por qué Jesús moriste así? No merezco yo todo lo que sufriste... Te queremos mucho Jesús...

G: 13º Estación: Jesús es bajado de la cruz.

TE ADORAMOS CRISTO Y TE BENDECIMOS... PORQUE POR TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO.

L: "José de Arimatea le pidió a Pilato que le dejara quitar el cuerpo. Pilato lo autorizó".

R: Nosotros creemos que Jesús resucitará y que con Él resucitaremos todos a la vida de Dios.

(Silencio...).

P: Jesús, danos esperanza de saber que siempre triunfa el amor y la Vida.

G: 14º Estación: Jesús es sepultado y al tercer día resucitó.

TE ADORAMOS CRISTO Y TE BENDECIMOS... PORQUE POR TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO.

L: "Colocaron a Jesús en un sepulcro nuevo".

R: No todo terminará aquí. Al tercer día Jesús resucitará.

(Silencio...).

P: Danos, Señor Jesús resucitado, la fe y el amor para resucitar contigo.

TERMINAR REZANDO UN AVEMARÍA UNIDOS AL PAPA Y A TODA LA IGLESIA.

 

EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN.

 

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Comisión Arquidiocesana de Liturgia - Año 2008

Arzobispado de Salta